Curiosa última voluntad

autumn, cemetery, cross

George Ball quería ser enterrado con su teléfono móvil. Y así se hizo cuando falleció a los 72 víctima de un incendio. Este hombre tenía una curiosa, y previsora, última voluntad: que le llamasen sus amigos cuando estuviese en el féretro a punto de ser enterrado, lo que sólo se podía llevar a cabo, si él no contestaba. George había dejado dicho:

“Podéis poner mi teléfono móvil en el féretro y llamar a ese número y entonces yo me levantaré y diré “hola” y todo habrá sido una broma”. Llegado el momento, así se hizo en la ceremonia fúnebre y aunque el teléfono sonó en el interior del féretro, como no contestó, quedaba claro que no era una broma y se le enterró.