Quién coño necesita a curas, jueces o alcaldes para celebrar matrimonios, existiendo la máquina automática de bodas.
Como cualquier máquina expendedora al uso, se introduce la moneda, se le dan los nombres de los contrayentes y, tras proporcionar unos anillos a los novios, los declara marido y mujer expendiendo un ticket como certificado.
Supongo que en caso de ruptura de la pareja basta con romper el ticket. Fácil y sin complicaciones.