La testigo de esta boda no puede aguantar la emoción o el disgusto y se desploma en plena ceremonia pegándose un hostión tremendo. Si no se ha abierto la cabeza contra el altar, ha sido de milagro.
La testigo de esta boda no puede aguantar la emoción o el disgusto y se desploma en plena ceremonia pegándose un hostión tremendo. Si no se ha abierto la cabeza contra el altar, ha sido de milagro.