Fátima Báñez es la Ministra de Empleo y Seguridad Social, a pesar de no haber trabajado jamás ni por cuenta propia ni por cuenta ajena. Su experiencia laboral se limita a estar siempre a sueldo del partido del que es militante, currículum suficiente para ocupar el cargo que ocupa. Y así nos luce.
Pero además de inepta es muy devota, cree firmemente en Dios, Santos y Vírgenes. Lo cual está muy bien, cada cual es libre de creer en lo que le venga en gana. El problema viene cuando se confunden las pajas mentales con el trabajo, lo divino con lo humano, la política con la religión.
Fátima Báñez, la ministra de Empleo, se encomienda a la Virgen del Rocío para salir de la crisis. Vamos a ser serios ministra. No se puede decir «en este camino hacia la búsqueda de oportunidades para todos los españoles se ha encontrado a esa embajadora universal de Huelva en el mundo, que es la Virgen del Rocío», sin que te llamen gilipollas.
