
Contrariamente a lo que vociferaban…
Un grupo de bandidos ha asaltado el Congreso y ocupado el Gobierno para, a las órdenes de los mercados, perpetrar el mayor robo de la historia.

Una vez perpetrado el atraco, los subalternos de la banda aclaman a su líder orgullosos del estrago llevado a cabo.
Simultáneamente, en la calle, los miembros armados de la facción reprimían con saña a los que se manifestaban contrarios a los delincuentes.

Nos han declarado la guerra. Cómo en fútbol, la mejor defensa es un buen ataque.