Abominable cuando política, justicia, ética y religión se aúnan bajo la conocida como ley islámica o sharia (camino recto).
Espeluznante la entrevista a un verdugo de Arabia Saudita encargado de las ejecuciones, amputaciones y castigos corporales extremos en aplicación de la citada ley sobre quienes la incumplen.
La ley islámica, o como muchos la interpretan, castiga severa e implacablemente beber alcohol, la hosexualidad, el robo, la ofensa a la religión, además de discriminar e infravalorar a la mujer. Éstas carecen de derechos y libertades, están sometidas absolutamente al hombre, especialmente al marido, y son atrozmente castigadas, torturadas o ejecutadas si incumplen la sharia. En la mayoría de los casos de violación, es la mujer, la víctima, la que es encarcelada y azotada por considerarla culpable de provocación.
Lapidaciones, amputaciones, latigazos y palizas son algunos de los castigos que la ley islámica contempla.
Arabia Saudita es uno de los países árabes que se rige por la sharia en su vertiente extrema y nuestro Rey tiene unas excelentes relaciones con el Rey Saudí.