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Circula desde hace tiempo por Internet una moñada con mensaje: La parábola del hombre rico y hombre pobre. Dice así:
Una vez un hombre rico le entregó una canasta con basura a un hombre pobre. Éste sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavó, la llenó de flores y se la devolvió. El hombre rico, asombrado, le preguntó: ¿Por qué me has dado flores si yo te di basura?
El hombre pobre respondió: porque cada uno da lo que tiene en el corazón.
Hasta aquí lo repetido hasta la saciedad, pero la parábola continúa.
El hombre rico repitió el proceso al día siguiente, y se volvió a llevar una canasta llena de flores. Cada día iba al vertedero y llenaba varias cestas con mierda que le entregaba al hombre pobre, quién a su vez se las devolvía limpias y floridas. El hombre rico las vendía en el mercado y se hacía más rico, mientras el hombre pobre, y gilipollas, tenía que ir cada vez más lejos a buscar las flores, lo que le restaba tiempo para pedir limosna y poder comer.
Consciente, el hombre rico le proporcionaba de vez en cuando un cuscurro de pan para no perder esa mina de oro que somos los hombres pobres.

Ilustración de Joseba Morales. Fuente

Fuente: ElJueves
Fernando Alonso vende su coche. Un Ferrari -rojo, por supuesto-, bien cuidado y en buen estado, aunque suena raro y no anda demasiado.

Via Twitter: https://twitter.com/caralsoul
Bando Municipal. Por orden del señor alcalde se hace saber…
