¡¡¡QUÉ GUSTITO!!! SIGUE…SIGUE…MÁS,MÁS,MÁS…NO PARES…SIGUE, SIGUE…NO PARES…Y a quién no le gusta.
Curioso: El hombre azul

Paul Karason es un hombre que debe rondar los 60 años en la actualidad y su físico era el de un norteamericano tipo (foto superior). Sin embargo, desde hace aproximadamente 16 años, ha pasado a ser, no único, pero sí el más conocido caso curioso de hombre azul.

Desde esa fecha, Paul aquejado por problemas de dermatitis a causa del estrés, decidió automedicarse y comenzó a tomar un medicamento que contiene extractos de plata; no contento con el resultado, no sólo lo ingería, si no que pasó a aplicárselo como si fuera una crema. Resultado: padece Argiria, es decir, una saturación de plata en el organismo y un bonito color azulado de piel.

Ya sé que es un recurso fácil, pero la tentación me puede:

Cortometraje: «La Máquina de copiar Jamones»
«La Máquina de copiar jamones» es un cortometraje de Jordi Pereiras Arisa. Pura ficción.
Coche volador o Coche avioneta: listo para despegar
La ciencia ficción hecha realidad: un coche que vuela. El Terrafugia Traslation, equipado con dos motores que le permiten rodar por carretera a 100 Km/h y volar a 180 Km/h. Necesario para pilotarlo/conducirlo los pertinentes permisos de conducir y el de avioneta. A finales de este año se pone a la venta por 10.000$ de reserva y otros 185.000$ a la entrega.
No está claro si para poner solución a la circulación terrestre o para complicar la aérea, este nuevo juguete mide 6m. de largo, pasando de 2,3 metros de ancho como coche a tener una envergadura de 8 metros con las alas desplegadas, lo que consigue en 30 segundos.
Cortometraje: «Los Reyes Magos»
«Los Reyes Magos», un cortometraje de Alberto González Vázquez. Un padre decide contarle a su hijo de diez años que los Reyes Magos no existen…
El vagabundo con voz de «oro»
Ted Williams de 53 años es (era) un indigente, un «sintecho», al que un golpe de suerte e Internet le han cambiado (otra vez) la vida. Este hombre, hace veinte años, era un locutor de radio al que las drogas y el alcohol le hicieron perder el trabajo, renegar de su madre y abandonar a su mujer con 4 hijas, convirtiéndose en un delincuente callejero, un mendigo que vivía en la calle, dotado de una prodigiosa voz.
En Columbus -Ohio, EE.UU- Ted pedía limosna en un semáforo con un cartel que rezaba: “Soy indigente y mi voz es un regalo de Dios. Soy un ex presentador de radio que que cayó en un período muy duro en la vida. Por favor, agradeceré cualquier ayuda. Dios le bendiga”. Regularmente, un empleado de la empresa Columbus Dispatch le daba limosna y, un día, le grabó en vídeo y lo subió a youtube. Y el milagro se produjo: millones de visitas, fama y lluvia de ofertas de trabajo. En pocos días, ha grabado mensajes publicitarios para Kraft, le ha contratado la cadena MSNBC para una campaña publicitaria, tiene ofertas de emisoras de radio, de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), del equipo de baloncesto Cleveland Cavaliers y, hasta Jack Nicholson le ha ofrecido un papel en una próxima película.
Sinceramente, me alegro. Pero me pregunto: si Ted Williams se hubiera presentado antes, con su cartón y su fantástica voz, a cada uno de los que ahora se lo disputan, ¿le habrían contratado?, ¿acaso le habrían recibido?. Intuyo la respuesta, aunque nunca lo sabremos. Lo cierto es que un hombre goza con todo derecho de otra oportunidad en la vida.
Desalojo dantesco de un edificio en China
La propiedad de un inmueble habitado por empleados estatales en la ciudad china de Mianyang, se declara en bancarrota y vende el edificio a otra empresa, libre de inquilinos a los que previamente debía pagar una indemnización. Sin embargo, Zhao Yanhong, la mujer que vive en el séptimo y último piso del bloque, se niega a abandonar su casa porque, según ella, no había recibido la indemnización acordada.
Ante esto, ¿qué puede hacer la nueva empresa propietaria para echarla, para forzar su marcha?. Pues muy fácil, teniendo en cuenta que estamos en China: derribar los cinco primeros pisos inferiores con la fachada incluida y las escaleras de acceso a los mismos, dejando aisladas y de forma muy peligrosa, las dos últimas plantas. Con esta dantesca y delirante situación se encontró la vecina rebelde que con bastantes dificultades pudo bajar a la calle dejando en el piso sus pertenencias. Increíble.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/07/suvivienda/1294398224.html
Regalar libros, una mala costumbre
Hoy a muchos de vosotros puede que os hayan regalado algún libro. Mal, muy mal. Una fea y mala costumbre. En el blog Un libro al día, nos da las diez razones para no regalar libros. Con humor y mucha ironía, estas son:

- Ocupan sitio, mucho sitio, demasiado sitio, porque una vez que te compras (o te regalan) un libro te entra la obligación de acompañarlo con otros, y ya sabemos que hoy en día no hay quien pueda permitirse tener una biblioteca. Cuando alguien te regala un libro, sientes, inevitable e inconscientemente, que eres pobre, que tu casa es pequeña y que deberías hacer más ejercicio (esto no está relacionado, pero también lo sientes, por alguna razón).
- Exigen tiempo. Si le regalas a un libro a alguien, en realidad, aunque no lo sepas, estás insinuando que le sobra el tiempo, que es un ocioso, un vago, un diletante. Que es, en una palabra, un desgarramantas.
- Son caros. No tan caros como los juegos de Xbox pero poco les falta. Una novedad puede costarte 18€-20€. ¿Tú sabes la de regalos más pequeños y resultones que puedes comprar con ese dinero en un todo-a-un-euro-24-horas? ¿Por qué quedar bien con una persona, cuando puedes salir del paso con cinco?
- Contienen ideas raras. Y si lees, llegará un momento en que no podrás saber qué ideas son tuyas y cuáles son de los libros, qué es realidad y qué es ficción. Mira lo que les pasó a don Quijote y a Madame Bovary (por cierto, ¿don Quijote y Madame Bovary son reales?). Jack el destripador leía mucho, yo no quiero decir nada…
- No tienen botones ni luces. Sobre todo si tus regalados son niños, ni se te ocurra comprarles un libro. No hacen ruido, no tienen luces de colores, no se mueven solos… Y lo peor de todo, no tienen botones que se puedan apretar fuerte fuerte hasta romperlos. ¿Ereaders? ¿Erredequé?
- No hay quien acierte. Sí, tu prima la de Amoroto pondrá cara de sorpresa e ilusión cuando abra su paquete y se encuentre con las obras completas de Clarice Lispector, pero cuando llegue a casa y empiece a hojearlas, se quedará con la idea de que eres un pervertido, un disléxico, o las dos cosas juntas. ¿Por qué no regalar cosas que le gustan a todo el mundo? ¿Como una cabra? Perdón, ¿una barca?
- Te pueden dejar ciego. No hay nada que canse más la vista que los libros, si exceptuamos los ordenadores, la televisión, las videoconsolas y el aire acondicionado. Y mirar mucho tiempo fijamente al sol. Nada. Yo mismo tengo que llevar gafas por culpa de los libros. No, no, no, eso otro es una leyenda urbana. Es por los libros.
- Son feos. Bueno, los hay bonitos, pero el 99% de los que se publican son feos. Rectangulares, seriotes, ladrilláceos. Y ya si los abres, ni te cuento: todo en blanco y negro, sin dibujitos… que no pegan con nada…
- Los escribe gente rara y que, por lo general, no sale en la tele. Consejo suplementario: si vas a regalar un libro, si no te queda más remedio que regalar un libro, asegúrate de que esté escrito por alguien que sale en la tele. Son los únicos que merecen la pena.
- Hacen pensar. Esta es la razón final, la definitiva, la peor de todas. Cuando le regalas un libro a alguien (parafraseando a Cortázar), no le estás regalando un libro: le estás haciendo una putada. Porque en ese libro se hablará de cosas; de cosas en las que, a lo mejor, no habrá pensado nunca antes. Y eso es algo terrible: le entrarán dolores de cabeza y perderá la ilusión por la vida. Si regalas un libro a una persona, no te extrañe verle después caminando por el parque vestido de negro y hablando con las abubillas. Y será culpa tuya.
Vídeo: Suicidio en directo de un político
Se trata del político norteamericano Robert «Budd» Dwyer, que se suicidió pegándosde un tiro en la boca ante un grupo de periodistas y colaboradores suyos, y ante las cámaras de TV que retransmitieron la rueda de prensa que concedió previa al suicidio y en el que hizo un alegato de su inocencia.
Robert «Budd» Dwyer, republicano, senador en el Estado de Pennsylvania y desde 1980 hasta su muerte el 22 de enero de 1987, tesorero estatal. A finales de 1986 fue acusado de aceptar un soborno de 300.000$ y ante la casi segura sentencia de culpabilidad que se iba a dictar, un día antes se pegó un tiro.
En el vídeo, muy impactante y no apto para personas sensibles e impresionables, puede verse como, tras haber pronunciado sus últimas palabras, da un sobre a cada uno de tres de sus colaboraores que contenían: una nota de suicidio para su esposa, un certificado de donante de órganos y una carta para el recién nombrado gobernador de Pennsylvania; del cuarto sobre sacó una Magnum con la que se pegó el tiro en la boca.
Mellizos nacidos en distintos años
Mellizos nacidos en distintos años. En una lectura rápida puede parecer algo insólito, sin embargo, es sólo algo curioso, una anécdota. En Mendoza -Argentina-, Laura, embarazada de mellizos, se puso de parto en las últimas horas del pasado año y hubieron de practicarle una cesárea, a consecuencias de la cual, el primero de los mellizos nació el 31-12-2010 a las 23:58h. y el segundo, el 1-1-2011 a las 00:01. tres minutos de diferencia y dos años distintos en los documentos de ambos.