María Asunción López tiene 62 años y es maestra en el colegio público Sagrados Corazones de Redován. El 9 de mayo participó en una marcha espontánea y posterior concentración de rechazo a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Por la noche, cuando ya estaba en casa, la Policía le llamó para notificarle que se había formulado una denuncia contra ella por haber participado en un acto que no estaba autorizado. «¿Pero cómo puede ser, si ni si quiera me pidieron la documentación? ¿Cómo sabe cómo me llamo o cuál es mi teléfono?», les preguntó. La respuesta del agente fue clara y concisa: «Te conocemos de toda la vida».
Si Franco levantara la cabeza, la agacharía satisfecho. Juan Carlos, su alumno aplicado, al frente. Los descendientes de sus hombres de confianza, en el poder. Su filosofía, vigente. Sus métodos, en vigor. Efectivamente, lo dejó todo atado y bien atado.







Tras 32 años de otorgar prestigio con su magnífica pluma a EL PAÍS, Maruja Torres abandona el periódico. Una decisión plena de dignidad y coherencia. El otrora diario progresista, líder de opinión y ventas, está hoy sumido en un progresivo deterioro de su imagen y una pérdida constante de lectores debido a la involución en su línea editorial, lo que ha supuesto, junto a otros factores, una notable reducción del rendimiento económico del periódico. Lo que no impide, en línea con todas las superempresas, que su consejero delegado, Juan Luis Cebrián, gane más que todos los redactores juntos. Sin embargo, la solución está en despedir a la mitad de la plantilla a través de un ERE.
