
El francés Pierre Avezard (1909-1992) nació medio ciego, casi sordo y mudo víctima del síndrome de Treacher-Collins. La enfermedad y las burlas de las que era objeto le obligaron a dejar la escuela y dedicarse al pastoreo.
Solitario y marginado, conoció algo del mundo gracias a los viajes en los que acompañaba a su hermano. A los 28 años inició la construcción de un fascinante carrusel con piezas de latón, hierro, goma o cualquier otro material que recogía en vertederos. Su obra la construyó en un terreno que le regaló, junto con una casa de barro, su jefe de la granja en la que trabajaba.
El fascinante, grandioso y complejo carrusel en cuya construcción Pierre empleó 40 años, empezó a recibir visitantes y el cineasta Emmanuel Clot filmó el cortometraje «Petit Pierre» en el que plasmó el carrusel en movimiento, todo un prodigio de la mecánica. Actualmente puede observarse en La Fabuloserie, museo consagrado al arte marginal en Dicy, en Borgoña (Francia).




