Escrache es un término que apareció en los años 90 en Argentina para referirse a las manifestaciones organizadas frente a los domicilios de procesados por delitos cometidos durante la dictadura que luego habían sido puestos en libertad.
Escrache, como sustantivo, no aparece recogido en el Diccionario de la Lengua Española. Sí, en el Diccionario de Americanismos de la RAE, como ‘manifestación popular de denuncia contra una persona pública a la que se acusa de haber cometido delitos graves o actos de corrupción y que en general se realiza frente a su domicilio o en algún otro lugar público al que deba concurrir la persona denunciada’.
Es absurdo discutir sobre si esta forma de manifestarse es ilegítima, antidemocrática o violenta. Es evidente que no es ninguna de ellas. La cuestión es si es efectiva. Yo creo que habría que utilizar otros métodos más radicales, pero parece que el escrache molesta, y mucho, a los escracheados, motivo suficiente para insistir en él.
En relación a este tema, es imprescindible leer el comentario a una entrada del blog de Juliá Álvaro que hace Lina, una mujer de Barcelona que ha sufrido tres intentos de desahucio y padecido escrache bancario, es decir, acoso por parte del banco.