Hace 38 años que un hombre valiente, leal y honrado murió asesinado, los mismos que hace que un hijo puta nació.
El 11 de septiembre de 1973, el legítimo presidente de Chile, Salvador Allende, murió asesinado en el Palacio de la Moneda por el fuego de militares traidores partícipes del Golpe de Estado perpretado por Augusto Pinochet, con el apoyo y colaboración de EE.UU.
Salvador Allende murió con honor, leal a su país, a sus ciudadanos y a sus ideas. No huyó, no se rindió, murió valientemente defendiendo la legalidad.
El último discurso de Allende al pueblo chileno, poco antes de ser asesinado y del triunfo del Golpe de Pinochet, es todo un ejemplo de POLÍTICO y SOCIALISTA, de VALENTÍA Y LEALTAD.
El 11 de septiembre de 1973 un asesino, Pinochet, tomó por la fuerza el poder en Chile y durante 17 años ejerció de dictador, durante 17 años torturó, asesinó y sometió al pueblo chileno, durante 17 años contó con el apoyo de EE.UU y la bendición de la Iglesia católica. Tras esos 17 años de violación de los derechos humanos en Chile, vivió casi otros tantos impunemente, aclamado por algún sector de la sociedad chilena.
Vídeo: golpe de Estado en Chile 11/9/1973