El violador de Valladolid

El alcalde de Valladolid, de cuyo nombre no quiero acordarme, conocido no por sus logros políticos, sino por sus exabruptos, ha vuelto a realizar unas declaraciones que demuestran la catadura del sujeto.

A raíz de la supuesta violación de una mujer en la Feria de Málaga, el casposo, machista, misógino y facha alcalde vallisoletano, ha dicho que le da reparo entrar en un ascensor por si hay una chica con ganas de buscarte la vueltas, se arranca el sujetador o la falda y sale gritando que la ha intentado agredir.

1408697545695ascensor-galImagen de ElJueves

Al despreciable alcalde de Valladolid, de cuyo nombre no quiero acordarme, le da miedo entrar en un ascensor por si una mujer le acusa de violación, el mismo que dijo una vez refiriéndose a la ex ministra socialista, Leire Pajín: “cada vez que le veo la cara y esos morritos, pienso en lo mismo”.

A su rival socialista en las elecciones del 2007 a la alcaldía, Soraya Rodríguez, también le dedicó unas bonitas palabras: «Me han acusado de todo menos de violar a Soraya, pero se comprende…»

El indigno alcalde de Valladolid, de cuyo nombre no quiero acordarme, se entiende que cuenta con el apoyo de su partido (PP) a sus declaraciones ante la ausencia de consecuencias políticas. Como también cuenta con el refrendo de una mayoría de ciudadanos y ciudadanas que le siguen votando.

Está claro por qué a la ciudad castellana se le conoce como Fachadolid. Si no, el cavernícola no tendría miedo de entrar en un ascensor, sino de asomarse a la calle.

Cortometraje: Matices

«Matices», un cortometraje del festival Notodofilmfest. Una chica invidente vive un incómodo momento en un ascensor debido a su acompañante en el trayecto.

Guión y Dirección: Gemma Blasco. Chica invidente: Cristina Hurtado. Acompañante: Bernat Muñoz. Fotografía y cámara: Daniel Ruíz. Montaje: Aleix Fernández

Un cadáver en el ascensor

Broma de cámara oculta. Cómo reaccionarias si tuvieras que viajar en un ascensor junto a un cadáver?. Más o menos como las víctimas del vídeo.

Un tonto, un perro y un ascensor

Hay que ser tonto para subir al ascensor, dejarse al perro fuera sujeto por la correa y ponerlo en marcha.