El Jueves, la revista satírica que sale los miércoles, no ha sido fiel a su eslogan por un acto de censura (o autocensura) deleznable, teniendo que haber cambiado deprisa y corriendo la portada de los 60.000 ejemplares que estaban listos para ser distribuidos que hacía referencia a la abdicación del rey, por otra caricaturizando a Pablo Iglesias.

La portada censurada dibujada por Manel Fontdevila, muestra al rey cediéndole al heredero Felipe una corona hedionda llena de mierda que éste se dispone a coger con resignación. La revista niega presiones de Zarzuela que parecen evidentes y se responsabiliza a la editorial RBA de la decisión, la cual aduce que la abdicación del Rey «no era algo tan importante» y que «ahora no tocaba».
La censura, considerada inaceptable, ha tenido como consecuencia la dimisión en cadena de varios miembros históricos de la revista. Los primeros en dimitir han sido el autor de la portada, Manel Fontdevila

Y Albert Monteys, quien llevaba en la revista desde 1996 y de la que había sido director desde el 2006 hasta el 2011.

La Zarzuela sigue actuando como en una monarquía bananera y, además, son más imbéciles de lo que parecen. Si pretendían no alimentar el clamor antimonárquico que se extiende como la pólvora en las calles, han conseguido todo lo contrario. La portada censurada ha tenido bastante más difusión por el hecho de serlo que si hubiera salido a la venta.
Buen remate e inicio de reinado de los Borbones de los cojones.
María Asunción López tiene 62 años y es maestra en el colegio público Sagrados Corazones de Redován. El 9 de mayo participó en una marcha espontánea y posterior concentración de rechazo a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Por la noche, cuando ya estaba en casa, la Policía le llamó para notificarle que se había formulado una denuncia contra ella por haber participado en un acto que no estaba autorizado. «¿Pero cómo puede ser, si ni si quiera me pidieron la documentación? ¿Cómo sabe cómo me llamo o cuál es mi teléfono?», les preguntó. La respuesta del agente fue clara y concisa: «Te conocemos de toda la vida».