La propiedad de un inmueble habitado por empleados estatales en la ciudad china de Mianyang, se declara en bancarrota y vende el edificio a otra empresa, libre de inquilinos a los que previamente debía pagar una indemnización. Sin embargo, Zhao Yanhong, la mujer que vive en el séptimo y último piso del bloque, se niega a abandonar su casa porque, según ella, no había recibido la indemnización acordada.
Ante esto, ¿qué puede hacer la nueva empresa propietaria para echarla, para forzar su marcha?. Pues muy fácil, teniendo en cuenta que estamos en China: derribar los cinco primeros pisos inferiores con la fachada incluida y las escaleras de acceso a los mismos, dejando aisladas y de forma muy peligrosa, las dos últimas plantas. Con esta dantesca y delirante situación se encontró la vecina rebelde que con bastantes dificultades pudo bajar a la calle dejando en el piso sus pertenencias. Increíble.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/07/suvivienda/1294398224.html