LPI: disparate fruto de la corrupción

El proyecto de la nueva Ley de Propiedad Intelectual (LPI) que ha presentado el Gobierno es un disparate más, con la clara intención de comprar medios de comunicación escrita y proporcionar a esos medios los ingresos que no obtienen por ventas. La denominada tasa Google va a enriquecer a una entidad privada de gestión de derechos de escritores y editores: CEDRO.

La LPI no es fruto de un Gobierno de imbéciles, que también, sino fruto de la corrupción, como dice el abogado Javier de la Cueva en entrevista en Gizmodo.

Éste abogado resalta lo más grave de la ley, que no es la tasa Google, puede que usada como distracción para desviar la atención sobre otro asunto más trascendental, como es que las Universidades tendrán que pagar 5€ por alumno a CEDRO por el material que éstos utilizan.

El Gobierno sigue en su afán de poner puertas al campo y muchos ceros en las cuentas de los amiguetes.

Antológica carta de Groucho Marx a la Warner Brothers

Antes del estreno en 1946 de la película Una noche en Casablanca, los hermanos Marx recibieron una amenaza de demanda de la Warner Broterhs, productora de la mítica Casablanca en 1942, para que cambiaran el título de su película por la coincidencia de Casablanca.

Seguidamente, la antológica carta que Groucho Marx envió como respuesta a la Warner Brothers:

“Queridos Warner Brothers

Al parecer hay más de una forma de conquistar una ciudad y de mantenerla en propiedad. Por ejemplo, hasta el momento en que pensamos en hacer esta película, no tenía la menor idea de que la ciudad de Casablanca perteneciera exclusivamente a los Warner Brothers. Sin embargo, pocos días después de anunciar nuestro proyecto recibimos su largo y ominoso documento legal en el que se nos conminaba a no utilizar el nombre de Casablanca. […]

Sencillamente, no comprendo su actitud. Aun cuando pensaran en la reposición de su película, estoy seguro de que el aficionado medio al cine aprendería oportunamente a distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. No sé si yo podría, pero desde luego me gustaría intentarlo.

Ustedes reivindican su Casablanca y pretenden que nadie más pueda utilizar ese nombre sin permiso. ¿Qué me dicen de Warner Brothers? ¿Es de su propiedad, también? Probablemente tengan ustedes el derecho de utilizar el nombre de Warner, pero, ¿y el de Brothers? Profesionalmente, nosotros éramos Brothers mucho antes que ustedes.

Y ahora, Jack, hablemos de usted. ¿Diría Usted que es el suyo un nombre original? Pues no lo es. Se utilizaba mucho antes de nacer usted. Sobre la marcha, recuerdo […] Jack el Destripador, que se tuvo una bonita reputación en su día. […]

No me sorprendería descubrir que los directivos de su departamento legal no están al tanto de esta disputa absurda, porque sé que muchos de ellos son caballeros educados con pelo negro rizado, trajes de doble botonadura y un amor por sus semejantes digno de encomio.

Imagino que este intento de evitar que usemos el título Casablanca es la idea de un picapleitos con cara de hurón, un becario de su departamento legal. Conozco a la gente de esa calaña: recién salidos de la facultad, con hambre de éxito y demasiado ambiciosos para esperar un ascenso natural. Este leguleyo siniestro seguramente lió a uno de sus abogados […] para amenazarnos.

Bueno, ¡no va a salirse con la suya! Vamos a luchar hasta el Tribunal Supremo. Ningún aventurero jurídico de cara pálida va a hacer mala sangre entre los Warner y los Marx. Todos somos hermanos, y seguiremos siendo amigos hasta que el último rollo de Una noche en Casablanca pase por el proyector.

Suyo, Groucho”

28lgDVDCasablanca

La Warner finalmente desistió de su absurdo empeño.

Visto en Quintatinta

Copiar no es robar

Que a estas alturas haya que explicarles a algunos la diferencia entre copiar y robar porque, en defensa de sus privilegios y de una industria voraz que ve peligrar su predominio, se dedican a insultar confundiendo los términos, es lamentable. Pero se ve que en su momento se perdieron algún capítulo de Barrio Sésamo y claro, entonces no existía Internet para descargárselo. Para llenar esa laguna está el siguiente vídeo, que con humor y dibujos, explica claramente la diferencia entre copiar y robar.

De más calado es la carta, otra más, que el investigador Lucas Sánchez desde su blog de divulgación científica Sonicando ha escrito a Alejandro Sanz, después de las desafortunadas declaraciones, otra vez, en las que comparaba los derechos de autor con el SIDA infantil en África. Tras el salto el texto íntegro de la misiva.

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