El rescate de las Cajas de Ahorros en quiebra por la pésima gestión de sus directivos y las injerencias políticas de los gobiernos regionales de turno de las que son objeto por sus características, están suponiendo una sangría para las arcas del Estado, es decir, para nosotros los ciudadanos.
Caja Castilla-La Mancha, 7.100 millones de euros; 392 millones para Cajasur. La última que ha tenido que ser intervenida por el Banco de España por la gravísima situación en que se encontraba ha sido la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). En principio, sólo en principio, la broma supone desembolsar 2.800 millones de euros para hacerse con la mayoría del capital, y otros 3000 millones más de inyección de liquidez para seguir operando.
La situación de la CAM era desesperada y conocida desde hace tiempo; para salvar la situación, o bién se producía la fusión con otras cajas (intento que resultó fallido), o recibía una inyección de dinero público, como así ha sido.
Siendo indignante la cantidad de miles de millones del erario público que se están destinando al rescate bancario, lo es más la poca vergüenza de los gestores responsables de la ruina de algunas entidades.
Según publica el diario Levante-EMV.com, las prejubilaciones de directivos de la CAM desde junio pasado han supuesto 10 millones de euros. Los que contaban con contratos blinadados, habrán recibido la cantidad estipulada en sus contratos; los que no, para calcular el importe a percibir, se toma como base el último salario percibido y se multiplica por los años que restan hasta la edad de jubilación. Un millonario premio por una gestión desastrosa.
El mismo diario publica que el último presidente de la CAM, Modesto Crespo, ha estado cobrando un sueldo de 300.000€ anuales a través de una de las sociedades de la entidad. Lo indignante de esto, no es sólo la cantidad recibida por llevar una Caja a la ruina, sino que la presidencia es un cargo representativo, no ejecutivo, que no conlleva retribución alguna, como es el caso de los dos anteriores presidentes.
La CAM mantuvo durante años la política de que a los consejos de las empresas en las que participaba acudieran en su representación directivos de la entidad. Las indemnizaciones por la pertenencia y asistencia a esos consejos eran reintegradas por los directivos a la caja, aplicando el principio de que el ejecutivo de la entidad ya tenía un salario. Cierto que esto no afectaba a los presidentes (sin sueldo), aunque los antecesores del Sr.Crespo nunca quisieron cobrar cantidad alguna por representar a la caja en ningún consejo, sino que cuando por razones de conveniencia de la propia entidad les correspondía ocupar plaza en alguno de los órganos de gobierno de esas sociedades se aplicaban a sí mismos idéntica fórmula que regía para los directivos y reintegraban lo cobrado.
Pero D.Modesto, que nombre más impropio, se buscó la forma de cobrar una millonada para demostrar que se puede ser un incompetente, un pésimo gestor, y a la vez, ser muy listo.
Además, para que la sinvergonzonería no decaíga, los directivos de la CAM se subieron el año pasado el sueldo un 7,19%. En plena crisis de la Caja, cuando estaban solicitando la intervención del Estado, los directivos responsables que la han llevado a esa situación, tienen el descaro de concederse la mayor subida de sueldo registrada en cualquier Caja de Ahorros, a excepción de La Caixa y Bancaja, dos de las más solventes entidades financieras del país.
¿Hay quién entienda este sinsentido?. Se premian su propia incompetencia, no tienen responsabilidad sobre su pésima gestión, el Estado acude al rescate y, finalmente, seguro que así será, una vez tapado el agujero y reflotada la Caja, dársela a otra entidad financiera a precio de risa para que se lleve los beneficios; y si la vuelve a llevar a la ruina, empezamos el ciclo de nuevo.