En Westfalen (Alemania), un hombre realiza una compra en un supermercado y la paga con un billete de 30 euros. La cajera le devolvió el cambio correspondiente.
Hay que ser estúpido, o un cachondo, para falsificar billetes inexistentes, y atrevido para usarlos. Y muy despistad@ para aceptarlos. Aunque en descargo de la cajera del establecimiento hay que decir que, salvo por la cantidad, la falsificación del billete de 20 era muy buena; luego las prisas y que se trata de Alemania, donde es insólito este tipo de picaresca, explica que colara.
En España, si pagas con un billete de 30 euros, te dan el cambio en billetes de 3 y 8 euros.