El pasado día 17 de enero se celebró en Los Ángeles la ceremonia de entrega de los Globos de Oro, la antesala de los Oscars. Pero este año, el cine a pasado a un segundo plano; no se habla tanto de las películas, series y actores nominados y/o premiad@s, si no de las ampollas que ha levantado el presentador de la gala: Ricky Gervais, polifacético artista británico -músico, guionista, actor, etc.- y provocador nato, por lo que fue contratado -y para que la ceremonia resultara menos tediosa-. Y cumplió, cumplió a la perfección, tanto, que los organizadores del evento, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, consideran que se pasó de la raya; se ha ganado la enemistad de Hollywood y de muchos de sus ídolos mimados.
Con un humor ácido, agudo e irreverente, la lió parda, no dejó títere con cabeza. Algunas estrellas se sintieron ofendidas y much@s otr@s se quedaron perplejos ante las puyas del presentador.
Pero el caso es que, por mucho que algunos se hayan sentido ofendidos, cumplió a las mil maravillas con su cometido: no aburrir y que se hable de los Globos de Oro. Ricky Gervais, en el vídeo editado y traducido al castellano, ha conseguido un magnífico monólogo sobre Hollywood.