Si te ofenden tus ojos, arráncatelos. Así reza en el manual de estilo católico. Porque es mejor, añade, perder uno de tus miembros que todo tu cuerpo se condene. Más o menos, algo así.
Deberíamos hacer caso a la sentencia y sacar los ojos al nuevo arzobispo mexicano de Tuxtla que dice que es más grave que una mujer aborte que un sacerdote abuse de un niño. Es mejor que pierda la vista a que siga con esa visión tan torticera de la realidad. Y a todos los que piensan como él, que son legión en la curia.
También sería aconsajable arrancar los ojos a los miembros del Gobierno y a sus palmeros del PP, que están demostrando que tienen una visión tan distorsionada de la realidad, que nos está llevando al abismo. Quizá lo agradezcan, son ultracatólicos.
Si nos ofenden sus ojos, arranquémoselos.
