Se cumplen (ayer) 76 años del bombardeo de Gernika por la aviación alemana. Gernika ha quedado como símbolo, gracias al cuadro de Picasso, del horror de la Guerra Cívil. Una Guerra iniciada por un grupo de militares golpistas liderados por un mediocre, acomplejado y rechoncho al que apodaban Paca la culona y Mis Canarias, pero un asesino despiadado y sin escrúpulos que tiranizó España durante casi 40 años.
Guerra civil
La Guerra Civil contada por Franco
La Guerra Civil contada por Franco. Nuevo coleccionable editado con las modernas técnicas de manipulación editorial. Dividida en tres partes: Alzamiento, Movimiento y Fusilamiento. Con la garantía de la Academia de la Historia y el PP.
18 de Abril: el fantasma de un asesino
18-abril-1936, infausta fecha en la que España fue encerrada en las sacristías; fecha en la que el terror y la represión sumergieron a este país en una larga, oscura y tenebrosa noche de la que aun no ha amanecido; una fecha que supuso un retraso económico y cultural cuyas consecuencias todavía sufrimos; la fecha que a la postre legitimizó la corrupción y el saqueo que sirvieron para forjar ilustres fortunas, y sustituyó la justicia por el asesinato.
Un pueblo que demostró a la muerte del dictador una enorme generosidad renunciando al ajuste de cuentas con sus herederos legítimos, ideológicos y económicos, no se merece este presente.
Las ansias de libertad y paz de una sociedad no justifican que, 76 años después, el fantasma de un asesino nos atenace e impida la recuperación de la legítima y verdadera memoria histórica, merced a un Estado timorato, a la Iglesia y a un pequeño reducto social nostágico y poderoso.

Cuesta entender como un ser tan insignificante y mediocre sometiera un país durante 40 años; cuesta entender como un iletrado semicastrado pudiera descargar sus frustraciones y complejos contra un pueblo sin apenas oposición; cuesta entender que aun hoy se justifique la traición de un golpista, la instauración de la dictadura y, no sólo que permanezcan impunes sus crímenes, sino que se le commemore.
Yo, como Suburbano, me cago en su excelencia.