Parábola del hombre pobre y hombre rico

Circula desde hace tiempo por Internet una moñada con mensaje: La parábola del hombre rico y hombre pobre. Dice así:

Una vez un hombre rico le entregó una canasta con basura a un hombre pobre. Éste sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavó, la llenó de flores y se la devolvió. El hombre rico, asombrado, le preguntó: ¿Por qué me has dado flores si yo te di basura?

El hombre pobre respondió: porque cada uno da lo que tiene en el corazón.

Hasta aquí lo repetido hasta la saciedad, pero la parábola continúa.

El hombre rico repitió el proceso al día siguiente, y se volvió a llevar una canasta llena de flores. Cada día iba al vertedero y llenaba varias cestas con mierda que le entregaba al hombre pobre, quién a su vez se las devolvía limpias y floridas. El hombre rico las vendía en el mercado y se hacía más rico, mientras el hombre pobre, y gilipollas, tenía que ir cada vez más lejos a buscar las flores, lo que le restaba tiempo para pedir limosna y poder comer.

Consciente, el hombre rico le proporcionaba de vez en cuando un cuscurro de pan para no perder esa mina de oro que somos los hombres pobres.

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Ilustración de Joseba Morales. Fuente