Crisis del Ébola: ¿responsabilidades políticas o penales?

La cadena de despropósitos, improvisaciones, chapuzas y negligencias cometidas en la gestión del virus del ébola desde que el Gobierno decidió traer al infectado cura Pajares a España, si no fueran tan graves, parecen grotescas.

Contra toda lógica y criterio de los expertos, Rajoy trae el ébola a España sin tener ni puta idea de la gestión de un virus de nivel P4 y sin medir las consecuencias. Gracias a ello, y porque no se han seguido ni uno de los protocolos establecidos, hoy contamos con la primera, de momento, infectada del virus en España y Europa. Y es tan grave el asunto que quizá no baste con pedir responsabilidades políticas, sino también penales, a los responsables: Rajoy y Ana Mato.

Virus nivel 4: Fiebre hemorrágica boliviana, fiebre hemorrágica argentina, virus de Marburgo, Ébola, virus de Lassa y otras enfermedades hemorrágicas, sobre todo las africanas. Al manipular peligros biológicos de este nivel, el uso de traje «hazmat» (traje de proteccion de materiales peligrosos) y una fuente de respiración autónoma con oxígeno es obligatoria. La entrada y la salida de un laboratorio del nivel cuatro contendrán duchas múltiples, un cuarto de vacío, cuarto de luz ultravioleta y otras medidas de seguridad diseñadas para destruir todos los rastros del microorganismo.

Los despropósitos comienzan con la llegada a España del cura Pajares. En vez de un traslado de Protección nivel IV, más parece un desfile de carnaval. A la llegada del avión a Barajas que traía al infectado, puede verse a uno tipo con una indumentaria inapropiada, con la cabeza descubierta y con una mascarilla que no ofrecía una protección suficiente.

Uno de los ocupantes de la ambulancia que trasladaba al sacerdote al Hospital Carlos III, sin ningún tipo de protección, como ha podido verse en las imágenes difundidas.

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