Los amantes pasajeros

Poster -Los Amantes Pasajeros

Los amantes pasajeros, es la última y decepcionante película de Almodóvar. Con diferencia, su peor película.

No siempre se puede ser brillante o genial, como ha demostrado el director manchego en algunas de sus películas. Pero de ahí, a parir semejante bodrio  media un abismo. No parece posible que el responsable de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” o “Qué he hecho yo para merecer esto”, sea la misma persona que la de Los amantes pasajeros. De la excelencia de las primeras, al humor casposo de la última. De las provocadoras y transgresoras “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, “Laberinto de pasiones” o “Entre tinieblas”, a la vulgaridad de estos amantes de altos vuelos.

Almodóvar, al más puro estilo Ozores, ha firmado una comedia zafia carente de ingenio. Un humor trasnochado y lamentable con mariquitas locas y machos que no lo son, mezclado anodinamente con casos de actualidad como los aeropuertos peatonales, la corrupción o las putas reales.

Lo único salvable de Los amantes pasajeros son los actores, aunque Javier Cámara, Lola Dueñas y Cecilia Roth no se merecen unos papeles tan penosos, más propios de Arévalo y Bárbara Rey.

Pagar 9,20€ por entrada, en una sala indigna de la Gran Vía madrileña, para esbozar apenas una sonrisa a lo largo de una hora y media de supuesta comedia, en una época tan necesitada de ella, sí que daña al cine español.

Política, económica y socialmente, España está inmersa en un evidente y preocupante proceso de involución. Cinematográficamente también.