
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con motivo de la visita del Papa a la capital se ha vuelto más tonto de lo que era. Muestras sobradas tenemos de ello, pero para que no quepa duda alguna, declara que los exagerados e insólitos cortes de tráfico que él ha diseñado para la parada católica son en beneficio de todos.
…Tonto, muchacho tú eres tonto, y en tú casa lo tienen que saber, porque aquí estamos hartos de saberlo, que eres tonto, qué le vas a hacer…Coplilla que le viene como anillo al dedo.
En Madrid, por su condición, se han celebrado todo tipo de acontecimientos, celebraciones, manifestaciones y actos multitudinarios, pero nunca, jamás, se habían cortado absolutamente al tráfico arterias principales de la ciudad durante siete días seguidos, otras vías sufrirán cortes prolongados y en 10 zonas del centro y la periferia estará prohibido aparcar, incluso a residentes que pagan su tarjeta para ello, para dejar sitio a los autobuses de los peregrinos.
Ya se ven grupos de ellos pululando por la ciudad, muchos disfrazados absurdamente de Boy Scout, como si Madrid fuera un monte, sus calles senderos y sus fuentes charcas. Dicen falsamente que servirán de estímulo económico, cuando son mochileros que lo único que van a gastar (ensuciar) son los servicios de los bares a los que entran sin consumir.
Al alcalde, tontorrón, le ponen cachondo: «Es una auténtica alegría recorrer las calles, ver la cantidad de gente que ha venido de fuera, jóvenes y peregrinos, que nos están regalando su presencia». Supongo que también le pondrán los religiosos de distintas órdenes y monjas, también mochileras, excitadas como jovencitas esperando a su ídolo, que se correrán de gusto (experiencia religiosa) al ver, oir y, no digamos si pueden tocar al Papa.
Madrid, además de puta, paga la cama. Hay que ser gilipollas.