No es que el PP nos mienta descaradamente, que lo hace; no es que el PP nos robe, que lo hace. Es que el PP, simple y llanamente, se burla de nosostros. Nos toman por imbéciles y, si lo seguimos consintiendo, es que lo somos.
El PP gobierna el Ayuntamiento de Málaga con mayoría absoluta desde las elecciones municipales del 2011. IU ha presentado hoy al pleno municipal 9 proposiciones sobre variados temas. Los 19 concejales populares han votado en contra. En principio parece lógico, por algo se encuentran en polos opuestos ideológicamente. Lo curioso, lo enervante, lo incomprensible, lo indignante, es que las 9 propuestas estaban copiadas literalmente del programa electoral del PP con el que ganó las elecciones.
En el ámbito social y económico, un contrato verbal o escrito, por derecho, obliga a las partes y la ley penaliza al que lo incumple. En política, no. No hay ley que obligue al cumplimiento o castigue el incumplimiento de una promesa y/o acuerdo electoral. Un programa electoral sometido al voto ciudadano no se considera un contrato, que es lo que es y debería ser. El voto no es la rúbrica de un contrato que obliga al partido político de turno a cumplir con lo propuesto.
Si los ciudadanos se hartan de que se burlen de ellos y, en el caso de Málaga, toman el Ayuntamiento y deponen al Alcalde y su equipo, serán tachados y juzgados de violentos. Y lo que es peor, de antidemócratas que no respetan las reglas del juego. ¿Es o no es una burla?
