Los submarinos S-80 son un proyecto de, inicialmente, cuatro submarinos no nucleares de alta tecnología, los más modernos del mundo, desarrollados por la Armada española y cuyo diseño y construcción corren a cargo de la empresa española Navantia, en Cartagena.
Un proyecto dotado inicialmente a finales de los 90 con más de 1.720 millones de euros, aumentado a cerca de 2200 millones de euros. El primer submarino debería botarse en 2015 y los otros tres restantes en 2016, 2018 y 2019.

Con este proyecto, los sucesivos Gobiernos desde la legislatura 1996-2000, han pretendido desarrollar la industria armamentística española y colocar a España como una potencia militar mundial.
Obviando el descomunal gasto que los S-80 suponen en tiempos de crisis; obviando el encarecimiento del proyecto en más de un 21% con lo que implica de pésima gestión pública; obviando que Navantia no tenía capacidad demostrada para llevar adelante el proyecto; obviando eso y más, lo que no se puede obviar es que los submarinos S-80 tienen un problema de sobrepeso y se hunden. El submarino más moderno del mundo, con un coste de 530 millones de euros, se va al fondo por un exceso de peso.
Nos ponemos a construir submarinos punteros tecnológicamente con un revolucionario sistema de propulsión y no sabemos por qué flotan y se sumergen los submarinos. Se ha fallado en algo tan elemental y básico como el cálculo de pesos y dónde se colocan, lo que afecta al centro de gravedad de la nave y por tanto a su estabilidad.
Resolver el dislate supone modificar el submarino, retrasar el proyecto y encarecerlo sustancialmente. Marca España.
Mientras, a los españoles nos roban la educación, la sanidad, la Justicia, las viviendas, el trabajo, los derechos y las libertades. Y todo para que una clase política mediocre y corrupta salga en fotos como la de Las Azores, unos militares ociosos jueguen a la guerra y alguien se enriquezca por el camino.
En un país que prima la estética sobre la ética, lo político sobre lo profesional y la religión sobre la educación, construimos aeropuertos peatonales y submarinos que se hunden, a la vez que nuestros mejores técnicos, ingenieros y científicos tienen que emigrar.
Submarino S-80. Marca España. Un disparate.

