Este es uno de esos fenómenos raros, excepcionales y sorprendentes -en ningún caso paranormal- que a veces ocurren y son difíciles de explicar: después de 65 años sepultado en un cementerio del sur de México, el cadáver de un hombre es desenterrado a petición de los familiares para hacer hueco en la tumba a otro familiar fallecido y, asombrosamente, aparece en perfecto estado de conservación por un proceso de momificación natural. Lo más excepcional es que es el único caso, ya que en tumbas adyacentes de las mismas características, y en procesos similares, la descomposición del occiso era total.
Fuente: Azteca Noticias