Puentes vivos / Puentes de raíces

En Meghalaya, India, uno de los lúgares más húmedos de La Tierra, la naturaleza en colaboración con el hombre, el paso del tiempo y la paciencia, dan lugar a los espectaculares puentes vivos, puentes de raíces que permiten salvar las dificultades orográficas del lugar.

Puentes vivos, en constante crecimiento, las raíces van conformando puentes de extraordinaria resistencia, mayor cuanto más viejos son, permitiendo el paso de una orilla a otra del río, que en época de los monzones sería imposible de no ser por estos puentes de raíces.

Algunos de estos puentes de raíces tienen 500 años de antigüedad y pueden soportar el peso de 60 personas a la vez.

El siguiente vídeo es un excepcional documento de la región y de cómo se construyen estos curiosos puentes traspasando los conocimientos y la responsabilidad de generación en generación.

Loom-telaraña: captura con éxito

Loom, historia de una captura exitosa: una mariposa cae atrapada en una telaraña….

Las imágenes del vídeo son habituales aunque nos pasen desapercibidas. Verlas con detalle es terrorífico.

Vídeo: el leopardo y el bebé babuino

Excelente vídeo de National Geographic de visionado muy recomendable. Un vídeo salvaje, pues muestra la lucha por la superviviencia en plena naturaleza; pero también un vídeo de una ternura insospechada en tales circunstancias.

Dereck Joubert filmaba un documental para National Geographic en el delta del Okavango titulado «el ojo del leopardo». En su trabajo siguió y filmó a una hembra de leopardo, a la que llamó «Legadema», durante más de tres años, tiempo durante el cual consiguió las imágenes del vídeo: la hembra leopardo da caza a una hembra de babuino (una especie de primate) para alimentarse, es entonces cuando se da cuenta que esta, recién parida, llevaba un bebé consigo. Toda la fiereza del leopardo por su supervivvencia se transforma radicalmente en un instinto protector del bebé babuino indefenso y huérfano. Hace todo lo posible por ponerle a salvo de un grupo de hienas, darle calor, mimos…aunque ál final inútiles, pues el babuino no sobrevivió.