En esta legislatura de ciencia ficción que padecemos y de la que apenas llevamos un cuarto recorrido, se están produciendo hechos inexplicables y sorprendentes.
Por ejemplo, el Gobierno de la Nación, entre los cientos de recortes a los que nos ha sometido a traición, elimina la paga extra del mes de diciembre a los funcionarios, y además, en la nómina de ese mes, se les descontarán las deducciones correspondientes a la paga que no cobrarán.
Medida tan insólita es contestada por el gobierno vasco anunciando que a los funcionarios de Euskadi sí se les abonará la paga extra de Navidad.
Según la Cadena SER, el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, amenaza al Gobierno vasco con llevarlo al Tribunal Constitucional por dar la paga extra de Navidad y exigirá para aquellos funcionarios que la acepten una suspensión especial para cualquier cargo público «por un periodo de entre siete y diez años».
Un día antes, el ministerio de Hacienda comunicó al gobierno vasco que pagar la extra a los funcionarios podía ser delito de prevaricación ( delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario) por tratarse de «una resolución arbitraria» dictada «a sabiendas de su injusticia».
¡Viva la Democracia, el Estado de Derecho y la Constitución! ¡Viva Españistán!