
Vecinos de Gamonal, perroflautas, yayoflautas, indignados, 15-M, plataformas antidesahucios, movimientos de escraches, proabortistas y demás terroristas: aprended la lección.
Para pedir Justicia, Honradez, Libertad y Democracia no es necesario salir a la calle a molestar a pacíficos ciudadanos ni destruir mobiliario urbano patrimonio de todos; tampoco enfrentarse a la policía que tan eficazmente realiza su trabajo ni, mucho menos, aterrorizar a nuestros representantes legítimos con gritos a la puerta de sus casas. Ni que estuviéramos en los 70. Métodos tan bárbaros como ineficaces.
Estamos en el siglo XXI, la globalización y el desarrollo tecnológico son un hecho. Para intimidar a un Gobierno basta con utilizar adecuadamente las redes sociales. Simplemente con que cada usuario ponga en su perfil de Facebook, Twitter o Whatsapp un avatar amarillo. Sencillo y muy cómodo. Puedes ir al cine, de compras o de copas a la vez que estás poniendo al Gobierno contra las cuerdas. Y efectivo.
Apenas una semana desde que se difundió esta iniciativa y el Gobierno anuncia el viernes que baja el IVA del 21% al 7% en las transacciones de obras de arte, una medida ampliamente demandada y beneficiosa para la mayoría de los ciudadanos.
Los españoles volvemos a impresionar al mundo. Tras una transición modélica de borrón y punto y seguido, la protesta silenciosa.
Ahora el color elegido ha sido el amarillo, pero ¿os imagináis lo que podemos conseguir con un avatar rojo o negro? Conscientes del peligro, el Ejecutivo va a incluir en la Ley de Seguridad Ciudadana la prohibición de los códigos de colores. Quién tenga cuenta en redes sociales, deberá identificarse con foto y DNI.
Hay que joderse para no caerse y apretar el culo para no peerse.