Enamorados de sus coches

Podríamos llamarlo autofilia, una rareza que padecen algunos hombres que se enamoran de su automóvil, sienten pasión por él y le son fieles hasta la muerte.

Un ejemplo es la historia de Allen Swift. Este hombre nace en 1902 en Springfield y cuando se gradúa en la Universidad en 1928 le regalan un Rolls-Royce Piccadilly Roadster, una auténtica joya objeto de deseo en esa época que costaba 10.900 dólares. Motor de 6 cilindros en línea con 7,4 litros de cubicaje que le permitían alcanzar los 120 Km/h, con 3 velocidades y frenos de tambor.

En el año 2005 falleció el Sr. Allen a los 102 años y, hasta entonces, no sólo conservó su coche, si no que durante 77 años y 273.000 Km lo usó a diario y le realizó el mantenimiento necesario para conservarlo en perfectas condiciones.

Aunque son pocos los kilómetros recorridos en tantos años de uso, no cabe duda que este hombre tenía verdadera pasión por su coche. Al final de su vida donó su precioso Rolls-Royce y un millón de dólares al Connecticut Valley Historical Museum.

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Curiosa también es la historia de Irv Gordon, viajero incansable, con su Volvo P1800S. Este neoyorkino compró su Volvo P1800S en 1966; desde entonces hasta hoy, el coche acumula casi la increíble cifra de 5 millones de kilómetros en su odómetro, con el motor original.

Gordon lleva 45 años conduciendo su automóvil de 100cv y nunca ha dormido en garaje, siempre a la intemperie. El secreto de semejante proeza está en un mantenimiento a rajatabla con repuestos originales: cambia el aceite y su filtro cada 5.000-6.000 km. Las bujías se reemplazan cada 30.000 km, las correas de distribución según lo que especifica el manual del coche. Sostiene que los ingenieros que crearon su coche saben más que él de mantenimiento, por ello cumple las indicaciones a rajatabla. El caso es que los ingenieros probablemente nunca pensaron en que alguien haría más de 500.000 millas con uno de sus coches. Por ello también ha recibido mantenimiento no previsto.

Dejando a un lado multitud de embragues, amortiguadores o el aceite de la caja de cambios, cambia los carburadores al completo cada 1.500.000 km; cada bomba del combustible dura aproximadamente 1.609.000 km. Por supuesto, la carrocería ha sufrido mucho a la intemperie durante tantos años y kilómetros. Algunos paneles se han sustituido, al igual que la parte interna de los pasos de rueda. Su dueño afirma que no ha tenido problemas de óxido o corrosión en el chasis. Siempre usa neumáticos Bridgestone Potenza. El motor fue reconstruido dos veces, una a los 1.100.000 km y la última a los 3.250.000 km.

Gordon demuestra auténtico amor por su coche y Volvo se lo recompensa: cuando superó el millón de millas en 1987 la marca le regaló un 780 Bertone Coupé, cuando superó los dos millones de millas un C70 Coupé, a principios de la pasada década. Si consigue batir los tres millones de millas, Volvo le regalará otro C70, el equivalente actual al P1800S. Aún así, Irv Gordon dice que jamás se desprenderá de su coche, sólo cuando la muerte los separe.

Fuente: Diariomotor.com