En estos días se cumplen 108 años de una de las mayores tragedias del siglo XX, que pudo ser evitada.
Saint-Pierre era la principal ciudad de la isla caribeña la Martinica (colonia francesa) que contaba con el volcán Monte-Pelée. La devastadora erupción de este el 8 de mayo de 1902 junto a la negligencia y desidia basado en intereses políticos de un gobernante, fueron las causas de la destrucción de la ciudad y la muerte de sus 30.000 habitantes.

El 25 de abril de 1902 el Monte-Pelée empezó a dar muestras de actividad al sentirse temblores y explosiones en la cumbre que, ya antes, la aparición de fumarolas presagiaban. Los 30.000 habitantes de Saint-Pierre no parecieron preocupados hasta que a la ciudad comenzaron a llegar cenizas y nubes de gases procedentes del volcán.
Mientras, el gobernador de la isla, Louis Mouttet, tenía todo su interés en las elecciones que se iban a celebrar el 11 de mayo próximo.