Catálogo de parafilias: sexo para todos los gustos

a black and white photo of a woman's butt
Photo by Alexander Krivitskiy

Las parafilias son desviaciones o perversiones sexuales, conductas sexuales fuera de lo habitual incomprendidas para el resto. Puede haber tantas como individuos.

Solos o en compañia de otros, la sexualidad es libre, cada cual se excita con lo que quiere, aunque es cierto que algunos son raritos, muy raritos. Otra cosa es la práctica: llevar a cabo las fantasias sexuales, es lícito siempre que sea entre adultos, de común acuerdo.

A continuación un catálogo de parafilias, una descripción de algunas prácticas sexuales curiosas:

Abasiofilia: Excitación ante parejas cojas.
Acomoclitismo: Excitación por los genitales depilados.
Acrofilia: Excitación con parejas muy altas.
Acrotomofilia: Excitación ante miembros amputados.
Actirastia: Excitación por la exposición a los rayos del sol.

Agalmatofilia. Atracción sexual por estatuas o maniquíes desnudos.
Agonophilia: Excitación al simular una lucha con la pareja.
Agorafilia: Excitación por la actividad sexual o el exhibicionismo
en lugares públicos.
Agrexofilia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.

Albutofilia. Excitación sexual por encontrarse en contacto con el agua.
Algofilia: Excitación producida por el dolor (diferenciado del masoquismo por la ausencia de componente erótico).
Alorgasmia: Excitación al fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
Alveofilia: Excitación por tener relaciones sexuales en una bañera.

Altocalcifilia. Atracción por los zapatos de tacón alto.
Amaestramiento: Excitación al entrenar a una compañera sumisa para que sea obediente.
Amaurofilia: Excitación con una pareja sexual ciega o a la que se le han vendado los ojos.
Amelotasis: Excitación con personas a la que les falta algún miembro.
Amokoscisia: Excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
Amomaxia: Excitación con una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
Analismo: Excitación al acariciar el ano o practicar coito anal.
Anastimafilia: Excitación por personas con sobrepeso.
Androginofilia: Excitación por personas andróginas, de aspecto masculino o femenino poco diferenciado.
Androidismo: Excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
Andromimetofilia: Excitación sólo por las mujeres vestidas de hombres.
Anisonogamia: Excitación por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
Anofelorastia: Excitación al profanar objetos considerados sagrados.
Antolagnia: Excitación por oler flores.
Apotemnofilia: Excitación por la idea de ser amputado.
Asfixiofilia: Excitación por estrangulación erótica. Muy peligrosa por las muertes accidentales que produce.
Audiolagnia: Excitación tras escuchar a otros que se excitan con prácticas auto o heteroeróticas.
Autagonistofilia: Excita la creación de situaciones donde la persona pueda ser sorprendido accidentalmente desnuda o teniendo alguna actividad sexual.
Autoabasiofilia: Excitación al estar o volverse cojo.
Autoasasinofilia: Excitación masoquista de ser asesinado.
Autoasesinofilia: Excitación sexual colocándose en situaciones en las que podrían acabar muertas.
Autoasfixiofilia: Practica de la asfixiofilia durante la masturbación.
Automisofilia: Excitación al ser ensuciado.
Autonepiofilia: Excitación por el uso de pañales y ser tratado como un bebé.
Axilismo: Practica del coito dentro de la axila de la pareja.

Basoexia: Excitación sólo producida por los besos.
Bastinado: Excitación propinando bastonazos en la planta de los pies de la pareja.
Belonefilia: Excitación con el uso de pinchos y agujas.
Biastofilia: Excitación asaltando a alguien contra su voluntad.
Blastolagnia: Persona atraída por mujeres muy jóvenes.

Candalagnia o candaulismo: Excitación viendo a la pareja copulando con otra persona.
Cateterofilia: Excitación sexual con el uso de algún tipo de catéter.
Chezolagnia: Sólo logra excitarse al masturbarse durante la defecación.
Ciprieunia: Excitación sólo con prostitutas.
Clastomanía: Excitación al arrancar y despedazar la ropa interior de la pareja.
Clismafilia: Excitación al inyectar líquido en la cavidad anal.
Coitolalia: Excitación producida al hablar durante el acto sexual.
Coprofagia: Excitación al comer heces.
Coprofemia o coprolalia: Excitación al decir obscenidades en público.
Coprofilia: Excitación observando cómo defeca otra persona o untándose excremento sobre el cuerpo.
Coreofilia: Excitación a través del baile erótico.
Crematistofilia: Excitación producida al pagar por sexo.
Criptoscopofilia: Excitación al contemplar a otras personas en la cotidianeidad de su hogar.
Cronofilia: Excitación de personas jóvenes al relacionarse con personas de más edad de ambos sexos.
Crurofilia: Excitación al ver y tocar las piernas.
Cyesolagnia: Excitación sexual con mujeres embarazadas.

Dendrofilia: Excitación al frotarse contra los árboles.
Disciplina: Excitación al ser obligados a hacer cosas humillantes.
Dysmorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc..).
Ecdemolagnia: Excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
Ecdiosis: La excitación sólo se produce al desnudarse ante desconocidos.
Efebofilia: Excitación de una persona madura hacia un adolescente varón.
Electrofilia: Excitación al usar suaves choques eléctricos durante la práctica sexual.
Elefilia: Excitación por determinados tejidos.
Emetofilia: Excitación al vomitar.
Erotolalia: Excitación al hablar de sexo.
Escarificaciones: Excitación al marcar la piel objetos cortantes.
Escopofilia: Excitación al mirar abiertamente a otras personas en el acto sexual (no subrepticiamente como en el voyeurismo).
Estigmatofilia: Excitación ante tatuajes, agujeros o cicatrices en la piel.
Exhibicionismo: Excitación mostrando abiertamente algún comportamiento sexual en público.
Exofilia: Excitación sexual ante lo inusual o bizarro.

Falofilia: Excitación ante penes grandes.

Fetichismo travestista: Excitación al vestir ropas de mujer.
Flatofilia: Excitación ante el olor de los gases intestinales.
Formicofilia: Excitación con insectos o animales caminando sobre los genitales.
Fratrilagnia: Excitación con las relaciones sexuales incestuosas.

Frenasticofilia. Atracción sexual por tener actividad sexual con personas débiles o retrasadas mentales.
Froteurismo: Excitación al frotar los genitales contra el cuerpo de otra persona.
Gerontofilia: Excitación de jóvenes por un hombre de edad mucho mayor.
Gimnofilia o nudomanía: Excitación por la desnudez.
Ginemimetofilia: Excitación ante un hombre travestido.
Grafolagnia: Excitación ante fotos o cuadros eróticos.
Graofilia: Excitación de jóvenes por mujeres maduras.
Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud.
Hebefilia: Atracción por niñas púberes.
Hematofilia: Excitación ante el derramamiento de sangre.
Hierofilia: Excitación ante las cruces.
Higrofilia: Excitación ante cualquier fluido corporal.
Hipnofilia: Excitación al contemplar personas dormidas.
Hirsutofilia: Excitación ante personas velludas.
Ignimasmanía: Excitación al excitar a un hombre para incitarlo a la masturbación.
Jactitafilia: Excitación por el relato de las propias hazañas sexuales.
Keraunofilia: Excitación por los rayos y truenos.
Knismolagnia: Excitación cuando la otra persona hace cosquillas.
Knisofilia: Excitación al oler incienso.

Lactafilia: Excitación por los pechos que amamantan.
Latronudia: Excitación por desnudarse ante el médico, fingiendo una dolencia.
Lectolagnia: La única excitación proviene de la lectura de textos de contenido erótico.
Masoquismo: Excitación por la propia humillación o sufrimiento físico (latigazos, pellizcos, patadas) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por la presencia del componente erótico.
Melolagnia: Excitación con la música.
Menofilia: Excitación por todo aquello que tiene que ver con el tema de la menstruación femenina.
Merintofilia: Excitación sexual provocada por estar atado.
Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia.
Morfofilia: Excitación ante personas con ciertas características físicas (sólo rubios, sólo gordas, etc.) Moriafilia: Excitación provocada por chistes sexuales.
Nasofilia: Excitación ante una nariz de gran tamaño.
Necrofilia: Excitación sólo con cadáveres.
Ninfofilia: Atracción sexual de un adulto por una adolescente.
Nosolagnia: Excitación ante parejas con enfermedades terminales.

Odaxelagnia: Excitación al morder o ser mordido por la pareja.
Ofidiofilia: Excitación frente a reptiles.
Olfactofilia: Excitación por el olor de la transpiración, especialmente de los genitales.
Partenofilia: Excitación por las vírgenes.
Pediofilia: Excitación por las muñecas.
Pedofilia: Excitación por los menores.
Picacismo: Excitación sexual introduciendo alimentos en cavidades corporales para que la pareja los recupere con la boca.
Pigmalionismo: Excitación por estatuas o maniquíes desnudos.
Pigofilia: Excitación por el contacto con las nalgas.
Pigotripsis: Excitación por rozar o masajear las nalgas.
Pubefilia: Excitación producida al contemplar vello pubiano.
Pungofilia: Excitación al ser pinchado.
Quinunolagnia: Excitación sexual en situaciones de peligro.

Rabdofilia: Excitación al ser flagelado.
Renifleurismo: Excitación ante el olor de la orina.
Sadismo: Excitación al provocar dolor físico o humillación en la pareja.
Salirofilia: Excitación al ingerir la saliva de la pareja.
Sitofilia: Excitación con el uso de alimentos con propósitos sexuales (pepinos para masturbarse, por ejemplo).
Somnofilia: Acariciar y realizar sexo oral a una persona dormida hasta despertarla.
Triolismo: Excitación al observar a la propia pareja teniendo relaciones con una tercera persona.
Urofilia (urolagnia, ondinismo): Excitación con el uso de la orina durante en la práctica sexual o uso del sondaje en la uretra.
Voyeurismo: Excitación al observar sin ser visto el acto sexual de otras personas.
Xenofilia: Excitación ante personas de distintos países.
Zoofilia (bestialismo): Excitación solamente con animales.

La ablación, agresión salvaje contra la mujer

La ablación de clítoris o mutilación genital femenina es la eliminación de tejido de cualquier parte de los genitales femeninos por razones culturales y/o religiosas. Esta atrocidad, esta inexplicable agresión a las mujeres, esta vejación, la justifican convencidas del beneficio para la niña, por ser una costumbre útil, no sólo para contener la sexualidad de sus hijas, sino también como «un mandato de su religión» y un ritual de iniciación para transformarse en una mujer pura. El no haber sido sometida a la operación conduce a la persecución, al ridículo, a los malos tratos, al trauma y al eventual ostracismo de la propia comunidad.

Ancestralmente, en África, tomó forma la creencia de que el prepucio era la parte femenina del hombre y el clítoris la masculina de la mujer, cortándolos se evitaba cualquier ambigüedad sexual. Hay quién equipara la ablación con la circuncisión, algo incomparable en sus consecuencias; un hombre circunzidado es plenamente activo y goza sexualmente.

Aunque fundamentalmente allí, la mutilación genital femenina no se limita al continente africano, pues se sabe que también ocurre en varios países de Asia, Europa, Australia e incluso América.

Las consecuencias de la ablación son: la pérdida casi total de sensibilidad (frigidez), infecciones, mala cicatrización, formación de abscesos y quistes, coitos dolorosos, enfermedades inflamatorias de la región pélvica o infertilidad, entre otras. Pero no sólo conlleva problemas físicos, psicológicamente provoca frustración y un trauma muy difícil de superar.

Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y con herramientas no muy ortodoxas como cristales, cuchillos o cuchillas de afeitar y nunca en centros sanitarios. Se llegan incluso a celebrar estas muertes, al considerar a las fallecidas (asesinadas) como brujas malvadas de las que la comunidad se ha librado.

Unos ciento treinta millones de mujeres han sido sometidas a la ablación, y se calcula que cada año son mutiladas 3 millones más. Suele practicarse en niñas de entre cuatro y diez años, pero en algunas tribus africanas se mutila a niñas de pecho y mujeres jóvenes. Los motivos por los que se realiza la ablación son de carácter sexual, para privar a la mujer sentir placer; sociológico, como rito de iniciación de las niñas a la edad adulta; por higiene o estéticos, pues se cree que los genitales femeninos son sucios o antiestéticos, y por creencias religiosas que nada tienen que ver con el islam ni el cristianismo.

Existen tres modalidades de ablación:

1-La amputación parcial o total del clítoris.

2-La más extendida en África: además del corte en el clítoris, se amputan los labios menores. Se asocia con el concepto de limpieza. La niña se inte­gra así a la tribu y se con­vierte en una mujer apta para e] matrimonio. Una mujer no mutilada puede ser rechazada incluso por sus amigas. Y sobre todo por su futuro marido.

3-La infibulacion. La modalidad más trau­mática, severa y dolorosa. Consiste en la eliminación del clítoris, los labios menores y parte de los mayores y su posterior cosido con alambre, con hilo de pescar o con una pasta casera que actúa como pegamento. El resultado final es un pequeño orificio para que la víctima pueda menstruar., es la llamada circuncisión faraónica. Antes de mantener relaciones sexuales la mujer es a veces literalmente rajada para que el hombre pueda penetrarla.

Fuente: LaVanguardia

Por último, otro vídeo impresionante que ya publicamos en este blog hace tiempo, pero que no está de más recordar: el impresionante testimonio de una mujer africana en contra de la ablación.

 

Planchado de pechos, horrible práctica

El planchado de pechos es una horrible y antiquísima práctica contra la mujer que se da en algunos países del centro y oeste de África,  fundamentalmente en Camerún.

Consiste en aplicar sobre los pechos incipientes de las niñas, presionando fuerte, piedras o cualquier otro objeto duro previamente calentado al fuego, con el fin de detener su crecimiento.

Esta brutalidad la realizan las madres  sobre sus hijas para eliminar cualquier atisbo de atractivo sexual en las jóvenes preservándolas con ello de posibles agresiones sexuales.

El planchado de pechos tiene muchos efectos secundarios, incluyendo severos dolores y abscesos, infecciones, cáncer de mama e incluso la desaparición completa de uno o ambos senos.

Un estudio sobre más de 5.000 mujeres entre 10 y 82 años de todo Camerún, calculó que cuatro millones de mujeres en el país del centro africano han padecido el proceso, más habitual hoy en las ciudades ya que en ellas, piensan las madres, sus hijas están más expuestas al abuso por lo que tratan de suprimir todo signo externo de sexualidad.

Fuente: absurdiari.com