El proyecto de la nueva Ley de Propiedad Intelectual (LPI) que ha presentado el Gobierno es un disparate más, con la clara intención de comprar medios de comunicación escrita y proporcionar a esos medios los ingresos que no obtienen por ventas. La denominada tasa Google va a enriquecer a una entidad privada de gestión de derechos de escritores y editores: CEDRO.
La LPI no es fruto de un Gobierno de imbéciles, que también, sino fruto de la corrupción, como dice el abogado Javier de la Cueva en entrevista en Gizmodo.
Éste abogado resalta lo más grave de la ley, que no es la tasa Google, puede que usada como distracción para desviar la atención sobre otro asunto más trascendental, como es que las Universidades tendrán que pagar 5€ por alumno a CEDRO por el material que éstos utilizan.
El Gobierno sigue en su afán de poner puertas al campo y muchos ceros en las cuentas de los amiguetes.