El siguiente vídeo nos muestra los pulmones de un fumador y de otra persona que no lo es. La diferencia es estremecedora, aunque cada uno es libre de hacer lo que le venga en gana. Fumar mata lentamente, el que quiera hacerlo rápido, elegirá otro método.
¿Alguien ha comido alguna vez albóndigas de lata?. Por la forma son albóndigas, parecen de carne, pero no hay dios que sepa de qué.
Cuantas veces nos hemos preguntado ante algunos embutidos y algunas carnes enlatadas o procesadas industrialmente, de qué y cómo estarán hechas. Con una textura extraña aglomerada y un sabor inidentificable, es imposible saber ni de qué parte del animal, ni a cual de estos pertenecen.
Puede que el siguiente vídeo nos dé una pista, aunque aviso que puede resultar (lo es) desagradable.
Este impactante vídeo de una chica sacándose un ojo para comérselo, es una de las muchas escenas parecidas de la película japonesa Naked Blood,ejemplo del cine de terror japonés en su vertiente gore más extrema.
Naked Blood es una película japonesa de 1995, dirigida por Hisayasu Sato que cuenta la historia de Eiji, un tipo de 17 años que elige convertirse en un joven científico, debido que su madre es médico y su padre (desaparecido) fue científico. El conflicto comienza cuando el joven desarrolla un poderoso analgésico, el cual engaña al sistema nervioso conviertiendo el dolor y sufrimiento en placer y gusto.
Eiji se aprovecha de un experimento que realiza su madre (probar un nuevo anticonceptivo) para testar su nuevo producto en tres voluntarias, y añade al anticonceptivo de todas ellas una muestra de su analgésico.
Los efectos son casi inmediatos: una de las jóvenes, narcisista, se mutila a sí misma con body piercings de todo tipo, y la segunda, adicta a la buena comida, se autocome. La tercera, que no parece sufrir los efectos de la droga, sufre en verdad un contraefecto que, combinado a su insomnio permanente (causado por un trauma que de niña le provocó su primera menstruación), le convierte en una fría asesina.
Las espectaculares e impresionantes imágenes que pueden verse en el siguiente vídeo, fueron tomadas el pasado lunes en la ciudad australiana de Toowoomba, una de las afectadas por las catastróficas inundaciones que está sufriendo la parte norte del país. Millonarios daños materiales, miles de afectados y, al menos, 12 muertos.
Es sobrecogedor observar como el caudal del rio va creciendo y en pocos minutos se desborda llevándose a su paso los coches, como barcos de papel, y anegando parte de la ciudad.
En esta ciudad, se ha dado el triste fallecimiento de un niño de 13 años, Jordan Rice, catalogado de héroe nacional. Este muchacho, junto con su hermano menor y su madre, se vieron atrapados en una riada viéndose obligados a subirse al techo de su vehículo; otro conductor intentó rescatarlos, agarrando primero el brazo de Jordan, a lo que este se negó en favor de su hermano. Él y su madre fueron arrastrados por el agua y fallecieron.
Una niña de tres años fué sometida a una operación quirúrgica por oclusión intestinal debido a una gran proliferación de lombrices en el intestino. El vídeo es tan curioso como asqueroso.
Este es uno de esos fenómenos raros, excepcionales y sorprendentes -en ningún caso paranormal- que a veces ocurren y son difíciles de explicar: después de 65 años sepultado en un cementerio del sur de México, el cadáver de un hombre es desenterrado a petición de los familiares para hacer hueco en la tumba a otro familiar fallecido y, asombrosamente, aparece en perfecto estado de conservación por un proceso de momificación natural. Lo más excepcional es que es el único caso, ya que en tumbas adyacentes de las mismas características, y en procesos similares, la descomposición del occiso era total.