La renuncia del rey. Esperanzador pero equívoco titular del presente post. Desgraciadamente el rey no se va para dejar paso a la III República. Tampoco ha renunciado a la inmunidad que le otorga la Constitución la cual le permite obrar con total impunidad en todos los ámbitos. Tampoco ha renunciado a las muchas prebendas, beneficios y asignaciones que le proporciona (y a su familia) el Estado, para recibir sólo, y sólo él, una asignación digna como Jefe del Estado. Ni siquiera ha renunciado a la herencia millonaria recibida de su padre oculta en Suiza. Menos aún ha renunciado a los oscuros, dudosos y millonarios beneficios obtenidos aprovechándose de su regio cargo.

Simplemente, en un vano intento de lavado de imagen, la renuncia del rey se refiere al uso y disfrute del yate Fortuna. Hasta este demagógico gesto es una farsa de Zarzuela. Vendido por los medios cortesanos como una decisión solidaria y comprometida del monarca con la catastrófica situación actual, la realidad es que el Estado le ha quitado el juguete.
El Fortuna fue un regalo (¿altruista?) en el año 2000 de un grupo de empresarios mallorquines al rey, para sustituir al anterior Fortuna, regalo (¿altruista?) al monarca a finales de los 70 por el rey de Arabia Saudí.
El lujoso yate le cuesta anualmente a Patrimonio Nacional 1,8 millones de euros (tripulación, reparaciones, amarre, etc.), además de 20.000€ cada vez que hay que llenar los tanques de combustible. A principios de año, Patrimonio comunicó a Zarzuela que no disponía de dicha cantidad para su mantenimiento, por lo que se disponía a vender o desguazar el yate, lo que enfureció al rey. Adelantándose a los acontecimientos, en un acto oportunista en beneficio de su maltrecha imagen, el rey vende la irremediable pérdida de su barquito como un acto de generosidad.
Tenemos un rey desaFORTUNAdo. Ya no veremos más esas bucólicas imágenes de una familia campechana relajándose por aguas mallorquinas tras largos meses de aburrido ocio y suculento negocio. El Fortuna ya no será lugar de encuentro de toda la familia, dónde hacer balance del pasado y diseñar estrategias de futuro. España se va a pique.