Test para Ana Botella

Test para Ana Botella, Alcaldesa de Madrid.

-Sra.Botella, ¿qué pesa más: un kilo de hierro o un kilo de paja?

-Está clarísimo, un kilo de hierro

-Error.

-Otra pregunta más, Alcaldesa: ¿qué pesa más, un cubo de piedras o un cubo de plumas?

-Esta vez no me pillas. Pesan lo mismo.

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Ana Botella, la estupidez al poder

Ana Botella, coleccionista de gilipolleces en sus intervenciones públicas y alcaldesa de Madrid por designación digital, en su primer debate sobre el estado de la ciudad como máxima responsable del Ayuntamiento de Madrid. Llevar años al lado de Aznar no justifica este despropósito. La vergonzosa, lamentable e ininteligible intervención de Ana Botella en el debate, plagada de incongruencias y estupideces y demostrando su incapacidad para articular una frase con sentido, es una inaceptable muestra más del escaso nivel intelectual de nuestros políticos.

Curiosamente, cuando contamos con la juventud más preparada de la historia, nos gobiernan los más cenutrios. No se entiende que el Luisma tenga que superar unas oposiciones para ser barrendero, mientras que otra de su mismo nivel pueda ser alcaldesa, gestionar millones de euros y tomar decisiones que afectan a millones de personas sin pasar pruba alguna.

Ana Botella sería incapaz de superar este test, sin embargo es alcaldesa. Eso sí, con un credo político muy claro: Grecia, Roma. el cristianismo y Europa.

Ana Botella, la estupidez al poder.

 

Ana Botella, la alcaldesa bocazas

Ana Botella será a partir de hoy alcaldesa de Madrid, la primera mujer que obstenta ese cargo en la historia de la villa, y la más inepta.

La sexta en ocupar la alcaldía madrileña desde la Democracia, es el colofón a la degeneración progresiva de la Institución. Desde la brillantez de Enrique Tierno Galván, de menos a menos, Juan Barranco, Rodríguez Sahagún, Alvárez del Manzano, Gallardón y, finalmente, Ana Botella, constatación de que no es necesario poseer cualidades, ni experiencia, ni méritos, ni someterse a plebiscito para alcanzar poder, basta con ser una mentecata con pedigree.

Ultra es lo que mejor define a Ana Botella: ultraconservadora políticamente, ultracatólica de credo y ultraestúpida en sus manifestaciones. Porque si por algo es conocida la alcaldesa es por ser una bocazas. Cada vez que ha abierto la boca, su alarde de estulticia ha provocado risa por lo grotesco de sus manifestaciones, e indignación por la gravedad de las mismas. Sólo por manifestar que La Cenicienta es un ejemplo de vida, por acatar los malos tratos sin rechistar, debería estar incapacitada para ocupar cargo público alguno.

Ana Botella, flamante alcaldesa, con menos luces que una patera, Legionaria de Cristo y Gucci, en el tiempo libre que le quede entre misas y compras por Serrano, administrará un presupuesto municipal de 3.879 millones de euros contra los madrileños.

Dios los crea, ellos se juntan y nosotros los padecemos.

Ana Botella: en coche oficial y escolta a la peluquería

Ana Botella, teniente-alcalde y concejala de medio ambiente en el Ayuntamiento de Madrid; la misma que niega la contaminación axfisiante de la ciudad y cambia de sitio los medidores de la misma para falsear los resultados; la que también achaca la suciedad en las calles, y la dificultad de su limpieza, a los indigentes, no sólo por lo que ensucian, si no a ellos mismos, que utilizan la calle para dormir.

Esta señora es la mujer de Jose María Aznar, ambos representantes de la derecha más rancia, ultra católica, ultra liberal y peligrosa, como quedó demostrado el 11-M. Este matrimonio se ha especializado en vivir de las arcas del Estado, directa o indirectamente (Agag, Agag, que me atraganto). Y la Sra.Botella, haciendo gala de un descaro y una desvergüenza insultantes, utiliza medios públicos para su uso privado.

Ana Botella tiene la costumbre de ir a la peluquería en coche oficial (2) y con escolta; así ha sido pillada por el reportero de El Intermedio, Gonzo.