Estas imágenes resumen lo que han sido las Jornadas Mundiales de la Juventud a la vez que confirman lo que aquí hemos publicado: macrobotellones de jóvenes borrachos del Papa.
JMJ
Balance de la okupación católica de Madrid
Benedicto XVI y su ejército de Hunos han pasado por Madrid como un elefante en una cacharrería. Ya se han ido, qué encuentren la paz que dejan.
Durante 4 días, El Papa y su séquito de aduladores han abusado de una manera intolerable de la hospitalidad que les ha brindado esta ciudad. El líder religioso, como acostumbra, se ha dedicado durante su estancia a inmiscuirse en los asuntos de un Estado soberano, actitud intolerable que, entre otras cosas, denota una tremenda falta de educación. Un huésped no debe criticar a los anfitriones que le han invitado, aunque se lo permitan.
Los Papaflautas, jóvenes católicos alcohólicos, más que peregrinos han parecido un ejército de ocupación, irrespetuosos, provocadores, desafiantes, groseros, incívicos y guarros. Los supuestos beneficios económicos de su estancia se han demostrado una falsedad.
En cuanto a nuestros representantes políticos, han demostrado que no nos representan, se han postrado ante el Papa en nuestro nombre anteponiendo su fe a sus obligaciones saltándose La Constitución.
Por último, la policía dirigida por políticos integristas católicos, ha actuado injustificada, violenta, injusta e ilegítimamente contra aquellos que tiene el deber y la obligación de defender.
Vídeo: violencia policial contra una joven y un periodista
Siendo el motivo de la visita de El Papa las Jornadas Mundiales de la Juventud, lógicamente, la inmensa mayoría de los okupas de Madrid eran jóvenes, pero no todos. La Papaflauta del siguiente vídeo, durante las protestas a raiz de la actuación policial del vídeo anterior, nos muestra cómo son, cómo piensan, cómo actuan, qué talante y actitud tienen los fieles de la Iglesia y su Papa, y lo que es peor, de los que nos van a gobernar, si Dios no lo remedia, en pocos meses.
Este es el último de los muchos fenómenos Papanormales que hemos tenido la ocasión de presenciar que sólo pueden llevar a un mayor laicismo de la sociedad,en contra de lo que pretendían.
Los incívicos peregrinos del Papa en Madrid
Ya están aquí. Miles de peregrinos han tomado Madrid con motivo de la visita del Papa para las JMJ, y nada de cierto hay de las bondades que de ellos nos habían contado. Crecidos por el amparo institucional que les privilegia, han tomado sin contemplaciones la ciudad que se las ha entregado sin tráfico para campar a sus anchas.
Ingenuamente creí en un principio que el fantástico despliegue policial en la capital era, si no para detener nada más pisar tierra al encubridor de pederastas, sí al menos para protegernos a los madrileños de las manadas de jóvenes exaltados que ya han apuñalado a una persona, y otro de cuyos miembros ha sido detenido antes de poder atentar contra los detractores de la llegada de Su Santidad. Craso error. Resulta que los miles de policías están para protegerlos a ellos, seguramente de ellos mismos.
Ayer pudimos vivir en Madrid un momento cumbre de la ceremonia del absurdo en la que se ha convertido la venida de Benedicto XVI, el más insólito fenómeno Papanormal de los vividos hasta el momento. Había convocada una manifestación laica en protesta por el coste que supone dicha visita, manifestación conocida y autorizada de antemano así como denostada por Ayuntamiento y Comunidad por “ganas de provocar”.
Como estaba previsto, la multitudinaria manifestación llegó a la Puerta del Sol por la calle Carretas, en cuya confluencia se vio frenada por la policía que impidió a los manifestantes acceder a la plaza por estar esta ocupada por un nutrido grupo de jóvenes papistas que, desafiantes y provocadores, les esperaban al grito de “esa manifestación es ilegal”, “esta plaza es del Papa” y algunos insultos respondidos desde el otro lado. En la acera de enfrente, la pancarta que abría la manifestación rezaba: «De mis impuestos al Papa cero y Estado laico ya», escuchándose proclamas del tipo: «Menos crucifijos y más trabajo fijo», «Menos curas y más cultura» o «Menos viajecitos y mas papeo para los negritos».
Lo indignante es que las fuerzas del orden consintieran una contramanifestación, esta sí, ilegal y con afán provocador, permitiendo a los integristas católicos ocupar el espacio reservado a los legítimos manifestantes, quienes al final, después de dos horas y debido a su mayor número, lograron acceder a Sol, momento en el cual, qué curioso, la policía los desalojó a golpes.

Mientras eso sucedía, ajenos a ello, miles de peregrinos ocupaban las demás calles del centro de la ciudad en lo que dista mucho de parecerse a la manifestación de un sentimiento religioso, más bien, es un grupo de fanáticos que esperan la actuación de su ídolo que, en vez de cantar el tema del verano, cantará misa.
Las hordas católicas se muestran maleducadas, te avasallan a su paso con las banderas que portan sin importarles como y donde te golpean; son ruidosas, molestamente ruidosas, cantando, dando palmas, tocando irritantes instrumentos en cualquier lugar, no importándoles en absoluto molestar, por no comentar los varios escenarios montados en distintos puntos de la ciudad con música enlatada o en directo para entretenerles. También son guarros, muy guarros; las calles están llenas de basura, ensucian a su paso más de lo que las brigadas de limpieza dan abasto, eso que están trabajando en mayor número de lo normal. Comen y beben en la calle, sentados incluso en las aceras dificultando el paso a los peatones, en una especie de botellón católico, prohibido para los demás.
Y lo peor de todo, en contra de la mentira que nos han contado de los beneficios económicos que van a dejar, es que han echado a madrileños y turistas del centro, los que realmente consumen, realizan compras en comercios ahora más vacios, comen, tapean y cenan en restaurantes, los que llenan las múltiples terrazas, ahora semivacías a pesar de la cantidad de gente que llena las calles, por otra parte en no mayor medida de lo que lo están habitualmente.
Para finalizar, estas chicas y chicos no parecen ser en absoluto, según apreciación subjetiva, ni puros, ni castos, ni desde luego, virtuosos –de virtud, no de habilidad-. Sin duda estos pecan contra cualquiera de los mandamientos, pero el sexto, seguro que se lo saltan a la torera , como por otra parte cabía esperar si, como dicen, ellos son parte de la Iglesia.
Benedicto XVI ya está en la capital, y ya que no se va a morir de hambre, quién sabe, a lo mejor se cumple el dicho: de Madrid al cielo.
Papel higiénico para El Papa
Una conocida marca de papel higiénico ha tenido la brillante idea de poner a la venta un curioso pack de dos rollos (2,76€) para saludar a Benedicto XVI en su visita a Madrid para las JMJ.

Al paso del Pontífice por las calles, se trata de lanzar sendos rollos, uno de color blanco y otro amarillo -los colores de la bandera vaticana-, a modo de serpentinas gigantes.
En el envoltorio figura la leyenda «yo amo al Papa», y aunque no lo especifica, se entiende que los rollos de papel higiénico con los colores vaticanos deben ser tirados al paso de Su Santidad sin haber sido usados previamente, lo que siendo la opción ideal, no es aconsejable pués rompería el bonito efecto cromático que se pretende.
Como idea complementaria, propondría tirar al paso de El Papa, a modo de confeti, huevos -blancos- que al romperse sobre y entorno suyo, también homenajean los colores de la bandera vaticana y expresan un sentimiento.
Cierto es que la visita de El Papa a Madrid es una mierda, aunque no sea esto lo que la empresa quiere transmitir con esta iniciativa. Como patrocinadora se va a beneficiar de importantes exenciones fiscales y en olor de santidad,va a vender un pack de dos rollos de papel higiénico a un precio que clama al cielo. Negocio redondo, y al que no le guste que le den por…
Que viene El Papa
Se acerca la fecha del 16 de agosto en la que El Papa viene a Madrid (España) en visita pastoral como líder de la Iglesia Católica para las Jornadas Mundiales de la Juventud. Pobres jóvenes, que Dios les pille confesados.
Esto supone, primero, un escándalo porque el coste de la visita de El Papa a Madrid para las JMJ lo pagamos todos los ciudadanos de un Estado aconfesional y laico.
En segundo lugar, la visita de El Papa a España supone un peligro.
“Desde que Joseph Ratzinger presidía la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe -nombre moderno de la Santa Inquisición, un cargo en el que se sentía muy cómodo- tenía conocimiento de las andanzas de los curas pedófilos por el mundo”, afirman los periodistas norteamericanos Jason Berry y Gerald Renner. (Viñeta y cita)
El Papa Benedicto XVI declaró en las pasadas navidades que la pedofilía, hasta los años 70, era algo normal: “En los 70, la pedofilia se entendía como algo completamente en conformidad con el hombre e incluso con los niños”, dijo El Papa. “Se mantenía, incluso dentro del ámbito de la teología católica, que no hay tal cosa como el mal en sí mismo o el bien en sí mismo. Hay sólo un “mejor que” o un “peor que”. Nada es malo o bueno en sí mismo. (Fuente)
Ayer, el Mirror publicaba que Christopher Jarvis, de 48 años, que fue detenido por posesión de miles de fotografías con pornografía infantil en sus ordenadores, ha admitido ante el Tribunal 12 cargos de tenencia y distribución de pornografía infantil.
Lo grave es que este pervertido había sido contratado por La Iglesia para proteger a los niños, impidiendo el acceso de pedófilos a las congregaciones. El zorro vigilando a las gallinas.
Viendo como está el clero, los que tengan niños, lo mejor que pueden hacer ante la visita de El Papa es irse de Madrid, y si esto no fuera posible, poner a los niños a refugio.
Hay que tener en cuenta que la capital va a estar tomada por católicos exaltados y protegidos policial e institucionalmente.