Se acerca la fecha del 16 de agosto en la que El Papa viene a Madrid (España) en visita pastoral como líder de la Iglesia Católica para las Jornadas Mundiales de la Juventud. Pobres jóvenes, que Dios les pille confesados.
Esto supone, primero, un escándalo porque el coste de la visita de El Papa a Madrid para las JMJ lo pagamos todos los ciudadanos de un Estado aconfesional y laico.
En segundo lugar, la visita de El Papa a España supone un peligro.
“Desde que Joseph Ratzinger presidía la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe -nombre moderno de la Santa Inquisición, un cargo en el que se sentía muy cómodo- tenía conocimiento de las andanzas de los curas pedófilos por el mundo”, afirman los periodistas norteamericanos Jason Berry y Gerald Renner. (Viñeta y cita)
El Papa Benedicto XVI declaró en las pasadas navidades que la pedofilía, hasta los años 70, era algo normal: “En los 70, la pedofilia se entendía como algo completamente en conformidad con el hombre e incluso con los niños”, dijo El Papa. “Se mantenía, incluso dentro del ámbito de la teología católica, que no hay tal cosa como el mal en sí mismo o el bien en sí mismo. Hay sólo un “mejor que” o un “peor que”. Nada es malo o bueno en sí mismo. (Fuente)
Ayer, el Mirror publicaba que Christopher Jarvis, de 48 años, que fue detenido por posesión de miles de fotografías con pornografía infantil en sus ordenadores, ha admitido ante el Tribunal 12 cargos de tenencia y distribución de pornografía infantil.
Lo grave es que este pervertido había sido contratado por La Iglesia para proteger a los niños, impidiendo el acceso de pedófilos a las congregaciones. El zorro vigilando a las gallinas.
Viendo como está el clero, los que tengan niños, lo mejor que pueden hacer ante la visita de El Papa es irse de Madrid, y si esto no fuera posible, poner a los niños a refugio.
Hay que tener en cuenta que la capital va a estar tomada por católicos exaltados y protegidos policial e institucionalmente.