Fiesta del cine: los piratas llenan las salas

La fiesta del cine, con entradas a 2,90€, ha sido todo un éxito. Largas colas para sacar entradas y las salas llenas. Esos malvados piratas que arruinan a la desprotegida industria cultural, y del cine en particular, se han quitado el parche y han acudido en masa a ver las películas en su lugar natural cuando el precio de las entradas es razonable.

El lunes pasado se registraron 335.000 espectadores, un 550% más que el lunes anterior, y la recaudación aumentó un 330%  (de 354.000€ a más de un millón de euros). Los siguientes dos días, las cifras aumentaron aún más: el martes se vendieron 494.351 entradas (900% más que el martes anterior) y ayer 644.000. Más de millón y medio de entradas vendidas en tres días (si en vez de laborables hubieran sido fin de semana, las cifras hubieran sido muy superiores) demuestran que el problema del cine no es la piratería, sino que las entradas son caras, muy caras. Si, además, la calidad de las películas exhibidas es mediocre en su gran mayoría, se entiende la huida de los espectadores de las salas de cine.

El principio económico básico -a menor precio de un bien mayor demanda del mismo- funciona. Sólo falta que algunos lo entiendan: ganan más con precios más bajos y las salas llenas.

Si las entradas costaran la mitad; si todas las salas contaran con buenas butacas, buena imagen y buen sonido; y si la industria facilitara descargas digitales legales baratas y de calidad, seguramente los piratas abandonarían el barco. Todos ganaríamos: el público, el Cine y la industria. Pero ya se sabe, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ministra de Cultura Sinde(cencia)

Hablando de robos, piratas, piratería, sinvergüenzas y ladrones. A ver como definiría el siguiente caso la Ministra de Cultura y su coro de estómagos y cuentas corrientes agradecidas.

Supongamos que una mujer dedicada al mundo del cine, poco antes de ser nombrada Ministra de Cultura, es guionista de una película que se estrena en el 2009 y obtiene un relativo éxito de taquilla. Supongamos que el coste de producción de esa película es de poco más de 3 millones de euros y supongamos también, que la recaudación en taquilla asciende a algo más de 4 millones de euros. A la vista de estas cifras, no hay que ser muy listo para deducir que la película ha resultado un buen negocio que ha dejado un beneficio de alrededor de 1 millón de euros.

Bien, sigamos. Supongamos que en una fecha tal como la de ayer (28 de diciembre, día de los inocentes) el B.O.E. publica una subvención de 1 millón de euros que el Ministerio de Cultura concede a esa rentable película, al frente del cual se encuentra hoy la guionista del film.

Aparte de poco ético y antiestético, ¿como habría de definirse y calificarse esta actuación?. Que cada cual lo llame como quiera, pero las primeras palabras del post dan una pista. Lo que sí vamos ha hacer es dejar de suponer y corroborar que se trata de un caso es real: se trata de la guionista/ministra Ángeles González Sinde y de la película «Mentiras y Gordas» (para más mofa).

mentirasygordas