La Ley de Seguridad Privada con humor

El Gobierno ha modificado la Ley de Seguridad Privada en beneficio de las empresas del sector, otorgando a los vigilantes privados funciones policiales. El Gobierno privatiza la seguridad. Aparte de las tendencias ultraderechistas de las empresas privadas de seguridad y de la escasa preparación de sus vigilantes y auxiliares (y lo digo con conocimiento de causa), el Gobierno rompe uno de los principios fundamentales del Estado de Derecho como es el del exclusivo y legítimo uso de la violencia.

La Ley permitirá a vigilantes identificar, cachear y detener a ciudadanos en los polígonos industriales, las urbanizaciones, las zonas comerciales peatonales y los acontecimientos deportivos, culturales u otros que se desarrollen en vías o espacios públicos. Desde este momento me siento más inseguro en la calle, pudiendo ser objeto de la arbitrariedad y el capricho de un descerebrado armado. Un tonto uniformado se crece, si además le das autoridad y un arma, se convierte en un sujeto peligroso.

Al igual que en Sanidad o Educación, el Gobierno del PP beneficia, contenta y enriquece a una parte de sus votantes y donantes con una La Ley de Seguridad Privada inadmisible, malévola, deplorable, fascista y anticonstitucional.

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Vuelta a la España en blanco y negro y a la policía de gris

La involución vertiginosa que en poco tiempo está sufriendo este país supera todas las previsiones. Que el Gobierno del PP en tan poco tiempo haya dado tantas muestras de cinismo no es casual ni fruto de la torpeza, es una provocación perfectamente calculada.

Integrar a grupos de presión en el Ejecutivo; subir los impuestos y abaratar el despido en el marco de una reforma laboral salvaje cuando, habiendo ocultado su programa electoral, es lo único que se hartaron de gritar que no harían. O la lamentable gestión de Wert en Educación, suprimiendo asignaturas y temarios de oposiciones;  todo ello, en tan sólo mes y medio de gobierno, es una clara provocación que busca deliberadamente revueltas sociales, huelgas y manifestaciones que justificarían medidas drásticas, un estado de excepción para sacar así de su letargo al último poder fáctico que  falta devolverle el protagonismo que tuvo no hace demasiado tiempo: el Ejército.

Cómo los nazis, los populares han ocupado democráticamente el poder lo que les ha llevado a dar rienda suelta a sus impulsos reprimidos. Retoman el control del Estado favorecidos por una crisis de causas exógenas agravada por las endógenas y a un sistema electoral injusto. Y lo hacen con sed de venganza y sin tapujos.

Políticamente, controlan el poder ejecutivo y legislativo a su antojo en contra del Estado Social y de Derecho. Formalmente, controlan a las fuerzas del orden y al poder judicial para reprimir a quién se atreva a desafiar su orden establecido, el caso Garzón es un claro ejemplo. Y por último, devuelven a la Iglesia el poder espiritual para suprimir, bajo sus designios, los avances sociales conseguidos que van contra su concepto de moralidad.

Oliendo a cerrado y sacristía, marchamos en viaje de vuelta a la España en blanco y negro del NODO y a la policía de gris.

Mención especial merecen las últimas actuaciones de la policía antidisturbios que, si es cierto que no viste de gris, sí han recuperado el espíritu y los modos de la época en que sí lo hacían. El pasado viernes disolvieron con una violencia injustificada y desproporcionada una no demasiado numerosa manifestación en protesta por la reforma laboral recién aprobada por el Gobierno:

Ayer, en la Puerta del Sol madrileña, se concentraron un grupo que no llegaba a las 200 personas protestando por la actuación policial del día anterior. Había mas policía que manifestantes. Conté 20 furgones antidisturbios en la Plaza. Sin comentarios.

Para finalizar con humor, la chirigota «Los Hinchapelotas» dedica a la policía el tema «Tú con cascos y con las botas».

Policías marroquíes matan a palos a un hombre en la calle

Parece ser que el asesinado es un profesor, y no sé ciertamente los motivos, pero el hecho es que gendarmes marroquíes apalean y matan en plena calle a este hombre.

Ya va siendo hora que el pueblo de Marruecos se levante y acabe de una vez por todas con esa Monarquía tiránica y corrupta encarnada ahora en Mohamed VI, un hijo de puta con lazos amistosos con los reyes españoles.